Conversa nace, como cualquier criatura bien deseada, en el útero de la necesidad creadora. Fue gestada bajo el techo de una familia de buenas intenciones: propositiva, regionalista, subempleada y pachanguera. Desde su concepción, abonó esperanza de vida porque el parto fue oral y su significado rodó por la mesa. De las palabras pasamos a la acción y, en la búsqueda de su sobrevivencia, logramos converncer a algunos soñadores de la tierra para que la orientaran. Ahora la soledad tiene compañía. |